viernes, 22 de febrero de 2019

PoesíApp: El túnel


Estar sin estar en el túnel. Saber que estás en él a sabiendas, cierto, de que estás fuera. Saberte oscuro y no tener duda de que clareas y de que aclaras. La certeza negra y la conciencia cándida al mismo verso. No encontrar. No poder. No poder encontrar la salida y, a las seis, pernanecerte exterior en la relativa libertad de que el hombre es rapaz. Estar sin estar en el túnel. Vivir estando y no estando. Así. Hoy.

domingo, 3 de febrero de 2019

PoesíApp: "Mi madre"

No pude conseguirlo. Me hubiera rozado que mi madre hubiera podido visitarla. Que mi madre hubiera podido visitar ésta mi ultima casa. Esta casa en la que envejezco. Pero no pude conseguirlo. Mi madre murió hace unos doscientos años. Se devana muy lento, muy largo, el tiempo, sin una madre. Ayer ya no aguantaba más. Yo. Ya no aguardaba mar. Y decidí invitarla. La amá, claro, aceptó. Encantada. Muertemente encantada. Al encantamiento visitó mi casa. Ésta en la que envejezco. Era curiosa. Era curioso que mi madre se permaneciera más joven. Más joven que yo. Vino en plétora de peinado y tacones. Bellísima. Muertemente bellísima. Lo escrutaba todo. Todo le gustaba. Mi casa de viejo le placía. Su oropel y su soledad. Cuando iba a enseñarle mi dormitorio abigarrado y soltero ya no estaba. Sabía. Sabia. Mi madre.

martes, 15 de enero de 2019

PoesíApp: Soñar en blanco y negro


Por ladrones que roto el mundo sabe desde que cumplí cincuenta soy un hombre trágico. Antes era nada a penas que sólo un hombre. Que es decir lo mismo. Un hombre trágico. Soy. Como hombre mágico por las noches verdes sueño negro. En negativo. Sueño sueños en blancoynegro sólo negros. En negro. En negativo negro. Sueños en los que, perdido -claro-, no sólo me pierdo. Sino que pierdo. Siempre pierdo. Sueños en negativo negro en los que siempre pierdo. Mi instinto de hombre trágico,  mágico, me ha hecho -a pecho- desarrollar un mecanismo de defensa.  En el betún de las noches descalzas soy capaz de despertarme a voluntad. En lo más insoportable. Soy capaz de gestionar mi despertación cuando ya mi tragedia no se soporta más. Soy capaz de romper el sueño. De discontinuarlo. De volver. Soy capaz de matarme como soñador y volcarme. A la vigilia también insoportable. Para poder soportarlo. Soportarme.

viernes, 4 de enero de 2019

PoesíApp: ¿Por qué Federico llevaba pajarita?

En mi Biblioteca hay infinidad de libros. Hay un infinito en libros. Hoy deseo librear uno. 

Por las mañanas, recién levantado, me ejercito. En mi Biblioteca. Me ejercito. Engañadoramente. Una suerte de filia física entre la gimnasia para ancianos y la ancianidad titiritera. Al final de la ímproba tabla atlética me apoyo exhausto en una mesa sobre la que aterriza él. El libro. El libro de Federico. 

Por las mañanas, todas las mañanas, recién ejercitado, sonrío a su portada. Sonrío a la portada desde la que Federico... Desde la que Federico se contorsiona. Ataviado con un terno. La mano derecha impulsiva. En alza. La izquierda abajada, asida a un bastón. No un bastón de mando. De canto. Un bastón de canto. Federico. Con su terno. En salto. Saltando. Contorsionado. Con su pajarita. No está saltando Federico. En verdad no está saltando. Con su pajarita al cuello -pájaro al cielo, claro- Federico no está saltando. Volando. Federico está volando. En la portada de mi libro. Y siempre. Como siempre. Federico siempre volando.

Por las mañanas. Todas las mañanas. Yo. Exhausto.

lunes, 31 de diciembre de 2018

PoesíApp: Champán


Mandarina. Chocolate. Dos bolas heladas. Dos bolas de helado. Sabor álgido en boca. Frío de fruta y frío de cacao. El champán. De repente. A su irrupción en espuma irreverente -también helada- el paladar se congestiona. El champán enfatiza al mismo tiempo dulzura y amargor. Como una explosión de gustos. Como una contradicción de amores. Qué sutil. El champán. 

Feliz Año 2019 a todos mis lectores, con mi agradecimiento por su generoso seguimiento de estas páginas.

lunes, 24 de diciembre de 2018

PoesíApp: "Dicen por Navidad"


Dicen que tal noche como la de hoy, año tras año -la misma noche-, nace un niño -el mismo niño- en un exótico pueblecito. Dicen que nace pobremente: entre animales y pastores y ciervos heridos. Dicen que le alumbra una estrella con forma de nacimiento. Dicen que ese niño es dios. No un dios cualquiera. Sino dios. Que dios nazca recurrentemente me divierte. Que dios nazca entre los pobres no me lo creo. Que dios nazca estrellado me lo puedo imaginar. Que dios naciera niño me fascinaría. Que dios naciera en bebé frágil y meón sería el no va más de las revoluciones. Así que...

domingo, 16 de diciembre de 2018

PoesíaApp: Medinaceli


Medinaceli. Nunca antes. Nunca antes lo había cogido. Nunca antes me había acogido. El espacio. El espacio sideral. Medinaceli. Es la noche. Alta. La noche alta de Medinaceli. Me asomo a la negrura sinfín. Me asume la pura oscuridad. El atezamiento brillante. Brillante. Porque mil fogonazos titilan en el horizonte imposible. Intuido. Mil fingidas luminarias titubean. Mil ráfagas deslumbran. Mil chispas destellan la oscuridad. No son estrellas. Que también vanidosean. Son intermitencias humanas. Son luces humanas. Son rachas de electricidad humana que rayan la noche. Negror y brillo. Medinaceli. Sólo el espacio. Sólo el espacio sideral que me encoge.

viernes, 16 de noviembre de 2018

PoesiApp: "A deshoras"

A deshoras. En buena hora. Delicadas sardinas Albo en salsa picantona de tomate. Copa flauta de cava catalán. Peritas de San Juan en almíbar suave. Cafetito nespresso con galletita de chocolate. A deshoras. En buenahora. Anacreóntico homenaje. Tan venial. Tan perdonable...

jueves, 30 de agosto de 2018

'PoesíApp' se convertirá en un libro

Juan L. de la Cruz Ramos lo ha desvelado en una conversación mantenida con el periodista Gorka Zumeta

“Creo que lo trágico puede con lo cómico en la vida”

El autor, retratado entre libros, por Gorka Zumeta

Así lo ha confirmado su autor, el poeta donostiarra, afincado en Bilbao, y profesor de la UPV, Juan L. de la Cruz Ramos, en una entrevista que ha mantenido con el periodista Gorka Zumeta. De la Cruz también ha confesado que lleva bastantes años con un libro que se le resiste, que incluso tiene título –“La inauguración de la belleza”- un tratado muy personal sobre la vejez, la infancia, lo sensual y sexual. En la entrevista se refiere a sus lectores de este blog, que cada día van en aumento, a los que agradece su interés por esta bitácora. “Si tuviera que escoger dos sensaciones que me producen los miles de poemas leídos en estos pocos años de vida del blog, serían ‘agradecimiento’, y ‘sorpresa’ por mis lectores”.

Juan L. de la Cruz Ramos reconoce en esta entrevista que, si tuviera delante a uno de sus lectores habituales, “le preguntaría por qué, por qué elige mi poesía, con todo lo que existe en internet, y aún más, por qué no solo me elige, sino que me sigue”.



El autor de esta bitácora dedicada a la creación literaria repasa, y trata de explicarse, el origen geográfico de sus lectores que, mayoritariamente proceden de Estados Unidos y, en segundo lugar, de España, su país de origen. Pero, en el camino, también hay lecturas que se han realizado desde China, Colombia, Ucrania, Argentina y México, según los datos que establece el administrador de Blogger, de Google.

La entrevista discurre por otros vericuetos relacionados con su obra. Los años aportan experiencia y ésta se transforma en materia prima para la creación literaria. Acumular vivencias es avanzar en la poesía, tal y como reconoce Juan L. de la Cruz Ramos en esta entrevista. “Sí, la palabra ‘vivencias’ es correcta, pero más todavía ‘tragedias’. En mi opinión, la vida, por supuesto es un cúmulo de satisfacciones, claro; pero también es un cúmulo de tragedias, grandes o pequeñas, y esto es lo que intento verter en mis poemas”.

Juan L. de la Cruz con sus libros
En la charla desarrollada entre el poeta Juan L. de la Cruz Ramos y el periodista Gorka Zumeta, ante todo grandes amigos, el profesor de la UPV elige, y recita, uno de sus poemas favoritos. Merece la pena escucharlo recitado en boca de su propio creador, con un meticuloso montaje de sonido que acompaña al recitado. Es un poema elegido de su libro “Teoría de fragmentos”, escrito en 2011.

Zumeta subraya en la obra de su amigo que “hay pocos brotes de alegría en tus versos”, a lo que el poeta replica: “hay algunos libros que están inéditos que yo diría que sí son libros de alegría. De los que están publicados, incluso el último, “La misma agua” (2017), es un libro alegre, pero el prólogo mata esa alegría. Son libros de tristeza porque yo creo que, aunque soy un hombre que vivo bien, creo que lo trágico puede a lo cómico en nuestra vida”.

Respecto a los futuros proyectos literarios de Juan L. de la Cruz Ramos, el poeta adelanta que hay dos obras que están en línea de salida. “Uno, ya lo sabes, ‘PoesíApp’, tú me regalaste el título, será una compilación de whatsapp líricos que he ido escribiendo a lo largo del último año o año y medio y el otro es un libro que estoy constantemente escribiendo, y que no termino de terminar nunca, y que se titula “La inauguración de la belleza”, y que es una reflexión sobre la estética, hecha desde un punto de vista que creo que interesará, habla de la vejez, pero también de la infancia, pero no termino nunca de escribir este libro”.

La lectura ha formado parte de su vida, 
de manera consustancial

La conversación concluye entre risas cómplices, cuando de la Cruz y Zumeta tratan, con humor, de desentrañar el origen de las lecturas de los poemas del profesor, atendiendo a los diferentes países desde donde se contabilizan las entradas en el blog. ¿De dónde salen los lectores que tiene Juan L. de la Cruz Ramos en Ucrania? ¿Y los chinos?

En definitiva, una breve conversación, de poco más de cinco minutos, que incluye el recitado de un poema por parte del autor, que se sigue con interés, porque explica, de primera mano, el pensamiento que da origen a su obra.

miércoles, 29 de agosto de 2018

PoesíApp: "El Alpinista"


Hallado en el Diario de un alpinista. Muerto. A miles de metros hacia el cielo. Protegido blandamente en bolsa de amor. Papel sepia mate. Húmedo. Lápiz de carbón fino. Imponente letra. Final. Letra final. Tiemblo. En el Diario de un alpinista. Muerto:

"Tarde. Hombre. Tarde. Siempre tarde. Hombre siempre. Tarde descubro que la altura justa de la Montaña, la altitud perseguida, la altivez acosada no es la inalcanzable eminencia de los mapas sino,  exactamente, la inminencia miserable que  se logra..."

lunes, 25 de junio de 2018

PoesíApp: La película


Yo lo he visto en una película. Un cómico. En calzoncillos.  Desgarbado y flacucho. Entre esperpéntico, charlotesco, surrealista y pánico. Huyendo del absurdo, gesticulando ostensiblemente, en plena hiperactuación, ingresa, sin saberlo -esta inconsciencia es poéticamente muy importante-; ingresa, sin saberlo, digo, en un campo de minas.  Larguirucho y enteco, gesticulando ostensiblemente, ostensiblemente feliz, brinca y baila de acá para allá. En su libertad ignorante. De repente, alguien,  desde fuera -siempre hay alguien, fuera, aguafiestas-; alguien, desde fuera, digo, le advierte de las minas. Por doquier. Las minas por doquier. Y entonces el esperpento en calzoncillos, desgarbado y flacucho, que, por fin, sabe dónde está, se detiene, hiperactúa su paro. Pánico. Quietísimo. Y la película acaba. Se acaba. Me termina. Yo la he visto.


lunes, 28 de mayo de 2018

PoesíApp: "Esperar"

Juan L. de la Cruz Ramos inauguró hace unos pocos meses un nuevo canal para distribuir sus creaciones literarias: el WhatsApp. Así, la popular red social se convierte, por arte de birlibirloque, en un nuevo ‘Tratado poético contemporáneo’ que inusitadamente envía un aviso sonoro a los móviles de sus contactos y les regala un poema. Hemos bautizado esta nueva serie de poemas del profesor De la Cruz como ‘PoesiApp’, en honor del nuevo, y moderno, canal a través del que llegan las palabras a su destino.


Me sorprendió que el encargado de recursos humanos se sorprendiera. Esperar. A su pregunta sobre cuál era mi profesión le respondí. Esperar. Claro. Esperar. El encorvado de reflujos inhumanos se sorprendió. Cómo esperar. Esperar qué. Eso no es una profesión. Yo me sonreí. Me sonreía. Perplejo. Me sonreía. Exactamente. Le dije. Una profesión. Esperar es la profesión. Yo profeso en esperar. Soy profesor de la espera. Profesional de la desesperanza. El infiltrado de rehúsos lejanos se sorprendía. No entendía nada. Yo también me sorprendía.  No me entendía. Esperar...

Bilbao, 26 de mayo de 2018, vía WhatsApp

miércoles, 7 de febrero de 2018

Soy la Radio

Un poema escrito ex profeso para celebrar 
el Día Mundial de la Radio, instituido por la Unesco 
el 13 de febrero de 2018

Me pones. Y entonces ocupo un lugar en tu vida. En la historia. Me quitas. Y entonces me matas. Me enciendes. Y entonces soy yo la que me pongo de fuego. Me apagas. Y entonces se extingue mi incendio. Soy tu marioneta fría. Tu caliente muñeco. Soy tuya. Tú me creas y me destruyes.

Soy casi omnisciente. Lo sé casi todo. Digo mucho. Callo por discreción. Puedo mentir. Pero entonces chirrío y no me crees. Prefiero acompañar. Acompañarte. Contar. Denunciar. Tengo la voz. La palabra me sustancia. La palabra resuelta en ondas. Invisible, soy sonido puro. Pura dicción. Adicción pura. Lenguaje no más. Agudeza que pincha. Ingenio que escuece. Soy canto. Ironía. Y llueve.

Soy ubicua. De cadera simultánea, mi emisión sube a los palacios y baja a las cabañas, se hunde en la tierra y naufraga en el bar, vuela en aerostato y bucea por la belleza, asciende al infinito y desciende a los límites infiernos. Ubicua soy. Mi emisión penetra simultáneamente toda la carne que escucha.

Soy la heredera de la tradición oral. La heredera del juglar. La heredera también del poeta que escribe sus besos. Su muerte. Soy radio porque soy poeta. Porque soy clásica y romántica. Porque soy realista e ideal. Porque trivializo. Y porque sondeo. Soy la radio. Porque a veces hay sol. Y llueve.

Más información sobre este iniciativa aquí.

Puedes escucharlo clicando en el siguiente player

sábado, 25 de noviembre de 2017

Nuevo poemario: "La misma agua" (Avance)

“Ayer toda la tierra en las horas no fue suficiente para decirte. Faltaron kilómetros a las manecillas, todos los surcos de la esfera. Ayer, mientras se desaforaban los libros, y el sol delante, arriba, se aceleraba -traqueteando- hacia los rieles de la noche, apenas tuve tiempo para respirar tu piel. Ayer, entre tanta camisa, entre tantos dados sin hielo, entre tantos mofletes de ojos grises, entre los padres a cientos, y los padres sin parar, ayer, repito -hoy, sí- no pude invadir mis penas con tus silencios en pie. Ayer me falló aliento, se borró el tiempo para decirte lo que sé. Ayer solo me desnudé mil veces. Hoy, estos versos me delatan la penúltima vez”

Avance de “La misma agua” (Arte Activo Ediciones, Vitoria-Gasteiz 2017).


domingo, 11 de junio de 2017

Diario de un poeta que acercó a Baroja y Juan Ramón a Poznan, Polonia (y II)

Hoy me marcho de Poznan

Hoy me marcho de Poznan. Es muy posible que Poznan nunca se marche de mí. Las cosas que uno vive y vivifica, las ciudades en que uno vive y le vivifican y, claro, las personas que uno conoce y que a uno le raspan, todo eso nunca se marcha. Nunca se marcha de mí.

Poznan 
Hoy me marcho de Poznan. Es muy posible que algo mío mínimo quede en esta villa. No me refiero sólo, por ejemplo, a mis excrementos. Sino sobre todo a algo metafísico muy mío. Vaho. Transparencia. Pena. Incluso es posible que el vuelo de alguna de mis clases sobre Juan Ramón planee Poznan eternamente. Incluso es posible que mi vino juanramoniano emborrachara de sangre algún corazón estudiantil.

Hoy me marcho de Poznan. Es muy posible que mi asco por Guillermo II y por los jerarcas del nazismo y por los jerarcas del comunismo prostituido se permanezca aquí. No quiero llevármelo. Quiero llevarme los ojos vulnerados por tanta Belleza como han querido ver.

Hoy me marcho de Poznan. Es muy posible que algún verso polaco se venga conmigo. Porque ahora mismo, para hacer tiempo, para que el tiempo me haga mientras espero ir al aeropuerto, estoy sentado, escribiendo -esto, escribiendo esto-, en la Biblioteca del Conde Raczynskich. Creo que este apellido significa “instante quieto”. Si no lo significara, debería. Porque ahora mismo, para hacer el tiempo, estoy sentado escribiendo en esta Biblioteca condal. Para disimular mi extranjería he cogido, al azar, un libro. Un libro polaco. En polaco. Estoy seguro de que es un libro de Poesía. No hay duda. Por la disposición tipográfica. Y porque el libro ocupa. Pero no pesa. Sin entender, entendiendo, he leído un verso polaco para que se venga conmigo. Y, en su página, he colado subrepticiamente -el bibliotecario, claro, está dormido- esto, esto que estoy escribiendo. Este manuscrito. Para que se inmortalice en Poznan. Para que me inmortalice en Poznan. Para que me inmortalice en la sección de Poesía de la Biblioteca del Conde Raczynskich.

Hoy me marcho de Poznan. Es muy posible que -metafísico- me quede.

lunes, 22 de mayo de 2017

Diario de un poeta que acercó a Baroja y Juan Ramón a Poznan, Polonia

En el marco del Programa ERASMUS para la Movilidad del Profesorado, de la Unión Europea, impartí en abril de 2017 unas clases en la Universidad Adam Mickiewicz de Poznan, Polonia, invitado por el Departamento de Literatura Española e Iberoamericana. "El estilo en LA BUSCA de Pío Baroja" y "Juan Ramón Jiménez: Conquistar la Belleza absoluta con la palabra". He aquí el diario de esos días.
  

22/4/17, sábado

Me ha brotado herpes en el costado izquierdo. Muy molesto. Pero no doloroso. Es lástima: ahora que parto para Polonia.

Poznan es una de las ciudades más históricas
y con más tradición de todo el país
Los médicos me han hablado de la recurrencia de una antigua varicela. Y tan antigua. Yo. Cincuentón largo.

Pero creo que se trata de Belleza. De tanta Belleza como vi, leí y escribí estos días pasados en Castilla. Belleza atiborrada que ha reventado en sarpullido indoloro. Aunque molesto. Tanta Belleza tenía que explotar. Que explotarme.


23/4/17, domingo

Estoy conociendo la ciudad de Poznan. Que se ofrece. Impúdica. Hay mucha Belleza. Hay mucho pasado. Para bien. Y mucho lastre del pasado. Para mal. Hay mucha decadencia. Hay muchas ansias de un futuro que se exige. Al que no saben esperar. Anhelan una modernidad rápida que anule el pretérito. Sobre todo el más reciente. Quieren ir deprisa. No tienen suficiente dinero. Quizá tampoco suficientes ideas.


24/4/17, lunes

Algunos lugares espléndidos. En verdad hermosos.

Rincón de la plaza del Mercado
de Poznan en Polonia
En otros se mezcla caóticamente lo antiguo y la pretensión de lo actual. Poznan enamora. 

Cautiva y repele. Como el amor.

Como la vida.


25/4/17, martes

Misión cumplida. Con creces. En la Universidad Adam Mickiewicz. Baroja y la estética de la fealdad les ha interpelado. Juan Ramón y la estética de la Belleza les ha fascinado. Volando.

He disfrutado. Han disfrutado.


26/4/17, miércoles

San Estanislao. Impresionante iglesia barroca. Jardines de Chopin. Romanticismo en la naturaleza. Museo Nacional. Colección permanente muy notable. Mucha pintura polaca. Claro. Pero también del resto de Europa. Una sala espectacular de pintura española. Carreño de Miranda. Ribera. Zurbarán. Un par de Velázquez pequeños. Como exhibición provisional: Hans Arp. Deslumbrante despliegue de la morfología de su escultura.

He comido solo. Sin colegas, esta vez. Me he permitido un homenaje que no cobraré a las generosas arcas de la Unión.

El colorido que rodea la ciudad es espectacular
Esta tarde… La Ópera y sus jardines.

El Palacio Imperial. El Palacio del Káiser Guillermo II. Lo estoy recorriendo. De repente, dos milagros.

El primero. Un trío. Adolescentes. Rompe a cantar. Música polaca y latines en el aire del misterio palaciego. Estoy solo con los serafines en el salón espléndido. Éxtasis.

El segundo. Un ángel se me aparece. Se personifica. Se angelifica. Tiene alas. Eso es seguro. Habla polaco. Sólo habla polaco. Yo, inglés. Pero nos entendemos. Perfectamente. En el políglota idioma de los cielos. De los ángeles. De los hombres que se quieren. Que se quieren comprender. Me enseña, a mí sólo, los tesoros del Palacio. El trono del emperador. Los gabinetes de Hitler. Donde el oscuro nazi no estuvo. Pero sí Himmler y Göering y Goebbles. Me estremezco. Yo solo. Y el ángel.

Por cierto: los ángeles tienen sexo. Femenino. Femenino bello.

Embelesado de ángel y saturado de poder abandono el Palacio. Mi sensibilidad no puede más.


27/4/17, jueves

Esta mañana he visitado la catedral de Poznan. Mil veces construida y destruida. En este momento es un pastiche gótico de ladrillo polaco. Un pastiche de los años cincuenta muy bien conseguido. Muy acertado. La catedral se yergue en una ínsula fuera de la ciudad. Un paraje bellísimo. Jardines. Paz.

Vista a contraluz de la Catedral de Poznan
He andado la catedral. Una y otra vez. En un peregrinaje de hermosura y soledad. Dios no estaba. Al menos no estaba conmigo. Pero algo -un lago profundo- fluía.

He visitado la cripta. Se me ha quedado. Honda. Todos llevamos una cripta jonda que nos reclama.

He visitado también la Capilla Dorada. En el culmen de la girola. Se ha iluminado a mi presencia. Luz de pan de oro. Mucho oro. Creo que poco pan. Dios no estaba. Al menos no estaba conmigo.

En un petitorio he encendido una vela. Fuego. Por Paúl. Y -no puedo negarlo- por ti. Por Ella. Inma. La fuerza. La fuerza de la costumbre.

Dios no estaba conmigo.

Ya me he despedido de la profesora Judyta Wachowska. Cinco días de intensa bondad. No puedo negar un poco de melancolía.

  
28/4/17, viernes

En estos momentos estoy en la Biblioteca del Conde Raczynskich escribiendo. Así hago tiempo antes de ir al aeropuerto.

Fachada principal de la Universidad
Adam Mickiewicz de Poznan
Ya estoy en el aeropuerto de Poznan. En media hora empieza el embarque hacia Frankfurt. En esta ciudad alemana dispongo de poco tiempo para el transbordo. Espero que todo salga bien. Que no me quede en Frankfurt tomando salchichas por necesidad.

Después de transhumar por los aeropuertos -esos no/lugares-, desubicado y sucio, llegué a casa sin novedad.

La casa es demoledoramente acogedora cuando uno regresa del extranjero. Sobre todo la mía. Que es una extensión confortable de mi YO grande y frágil.

El hecho de que no hubiera novedad enfatiza, con patetismo, la metáfora del viaje. Vas solo. Lo vives solo. Vuelves solo.

Vibrante. Brillante y grisáceo viaje de la soledad a la soledad.

Ha merecido la pena. Tanta vena.


29/4/17, sábado


Gracias por haber estado ahí. Aliviándome. Justo al otro lado de la palabra.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Juan Ramón Jiménez: Entrevista ucrónica y lírica al poeta

Juan Ramón sonriente
Por Juan L. de la Cruz Ramos
Sociedad Bilbaina
Marzo, 
jueves, 18
19:30 horas
Por Odissea Ensamble Teatro y Trío de Cámara Più Mosso
PRÓLOGO EN OFF 

Señoras y señores, distinguido público, buenas tardes. 

Las dos únicas alas que los dioses han permitido al hombre, el Teatro y la Poesía, van a volar en seguida para ustedes. En efecto, gracias al misterio del Teatro aliado con la magia toda de la Poesía van a ser ustedes espectadores directos de aquel Genio que fue Juan Ramón Jiménez, redivivo. Vuelto aquí. Eterno y coleando. A él, estamos seguros, le gustaría permanecerse. Van a ser ustedes espectadores directos de Juan Ramón Jiménez en persona. 

Les ruego sean conscientes del prodigio. Del alarde. De la Fortuna irrepetible. Escuchar en fuego vivo a Juan Ramón es privilegio inapreciable. Les ruego presten toda su atención. Escuchar a Juan Ramón aquí y ahora no es fácil. Su idioma alto. Hermético. Tanta difícil sencillez. Les ruego presten toda su atención a la palabra exacta. A la intensidad eléctrica. 

Y déjense quemar.

Lea el texto completo

sábado, 11 de marzo de 2017

Mis queridísimos calzoncillos

Soportarme tan adentro es vuestra caridad. Con cuánto algodón me tapáis. Con cuánto cuidado -resignado, discreto- insonorizáis la oficina de mi cuerpo. Planchadísimos, os arruga la mole de mi peso. Pulcros, os desafían sin calo las zurrapas -la incontinencia- de mi verbo. Me tocáis tocándoos y guardáis, fieles, infalibles, mis secretos. A vosotros me entrego desnudo, herméticamente desnudo, como la campanada a su pueblo. Sois amigos. Compañeros, Confesores. Celo. Suspensorio artista. Taparrabos experto. Sois garaje. Secretario. Dique. Aterrizaje. Vuelo.

Mis queridísimos calzoncillos, armario de mis pecados, vergüenza de mis cueros, cómplices, perezosos en ponerse, raudos en desprenderos, mudables calzoncillos eternos, pocas veces exhibidos, recatados casi siempre, escondidos, nunca secos, centinelas interiores, recibid el rendido reconocimiento de éste que os lleva.

De "Cartas a mis cosas"

sábado, 19 de noviembre de 2016

La italianidad imposible: también Alberto Sordi

Ponencia presentada por el profesor Juan L. de la Cruz Ramos, del Departamento de Filología Hispánica de la Facultad de Letras de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) en el Congreso de Italianismo que se ha celebrado los días 17 y 18 de noviembre 
en la Facultad de Letras de Vitoria-Gasteiz. 


El hecho de que un hispanista haya sido invitado a un Congreso italianista dice mucho, y bueno, de sus organizadores. El hecho de que un hispanista haya sido invitado no sólo a leer esta modesta comunicación sino a formar parte del Comité Directivo de dicho Congreso italianista dice mucho, y alto, del talante superior y alzado de sus organizadores. El hecho de que este hispanista que les habla fuera requerido con impecable insistencia por la profesora Loreta de Stasio, ilustre italianista, para participar en este Congreso que organiza y dirige fue para mí un honor inmerecido y, desde luego, nunca pagable. Honor inmerecido tanto más cuanto me consta que la profesora Loreta de Stasio sabe de mi radical humanismo. Humanismo que me aleja de las etiquetas que tratan de enconsertar al hombre. Adjetivándolo. Humanismo que me confirma en la certeza del absoluto del hombre. Humanismo que me confirma en mi convicción de la integridad del ser humano como tal por encima de accidentes nacionales, raciales, políticos, religiosos o de cualesquiera otra artificial naturaleza. 

Nacido en San Sebastián a principios de la década de los sesenta la perversidad de la vida me hizo capricho paciente de una trágica sucesión de fenómenos del devenir histórico. El nacionalismo español del franquismo, primero; y el asfixiante nacionalismo vasco, después. Ambos pretendieron, sin éxito, asesinar mi ingénito humanismo revalidado por una inteligencia pensante e independiente. Inteligencia dependiente, eso sí, de la más disolvente e inerme de las potencias: la bondad. La palabra buena. El ejercicio constante e incansable de la lectura y el palpitar desafiante de un corazón rebelde triunfaron sobre lo superfluo y me ratificaron la infinita grandeza de la pequeñez miserable de la condición humana. La infinita grandeza de la pequeñez miserable de cualquier hombre. 

Convencido como estoy de que existen los españoles, pero no la españolidad. Convencido como estoy de que existen los vascos, pero no la vasquidad. Comprenderán ustedes mi honda exactitud al afirmar sin titubeos que existen los italianos pero no, de ninguna oscura maniera, la italianidad. La imposible italianidad. Existen decenas de millones de italianos. Claro. Uno y otro y otro y otro y otro. Cada quien irresignable, gozosamente único. Pero no existe ninguna esencia italianista tipificadora, igualatoria ni reduccionista. Ni, mucho menos, ninguna esencia italianista mitificable. Peligrosísimamente mixtificable. Quiero -quiero- remachar algo bien sabido por todo bien nacido: la identidad es quebradero muy complejo. Puro enredo. Singularidad inextricable. La pregunta. El enigma. El vértigo metafísico. Absurdamente irreductible a una absurda cédula de nacionalidad. 

Así pues resulta fascinante haber sido impecablemente invitado a este Congreso. Resulta fascinante la paradoja de estar interviniendo en un Congreso sobre una inexistencia. Un Congreso sobre la italianidad de la que el ponente es consciente de su inconsistencia. Sólo en España y en Italia puede acontecer tal cosa. Tal no cosa. 

Cuando yo era el profesor Lázaro Valbuena, antes de que me mataran, decía así a mis alumnos:

Quienes anteponen lo nacional, decía Lázaro Valbuena a sus alumnos, a lo social y a lo ético, son siempre sospechosos. Tienen algo que ocultar. Una viejísima y eficaz fórmula de control. Lo nacional es por definición particular y excluyente. Todo nacionalismo abre un pavoroso abismo de pronombres. Nosotros. Ellos. Cualquier nacionalismo es creador de otros, del otro. Y enemigo, por ende, de lo humano, de la humanidad. El nacionalismo es la necesidad de crear adversarios. Es lo opuesto a la amistad. Al amor. El nacionalista no es un humanista. No ama al hombre. Lo discrimina. Lo categoriza. Lo adjetiva. Establece grados de humanidad. El otro es diferente a mí. Vale menos que yo. Es peor. No es un hombre. Es un perro. ¿Por qué no apalear a un perro sarnoso? ¿Por qué no matarlo? En nombre de una identidad enfermizamente inflamada. Siempre falsa. Toda nación es una falacia. Cuanto más grande es la nación, mayor es su mentira. No hay más identidad que la humana. Pensad en lo que os digo. No hay más patria que el hombre.

Establecido así el fundamento irrenunciable de mi intervención puedo construir, sin miedo a ser malinterpretado, el hospitalario edificio que los italianos habitan en la cosmovisión hispana. Ser italiano en España es un ser entre amable y filoso. Ser italiano en España responde a una facilona, simpática y cruel retahíla de estereotipos que conforman una irisada -y hueca- pompa de jabón. La metáfora de la torre de Pisa, siempre cayendo, la belleza de esa caída geométrica perfecta que se permanece, declinante y altiva. La metáfora de la Venecia que se hunde inexorablemente y, arrogante, flota obstinada la simpar hermosura decadente de la covachuela de sus palacios. La verticalidad de los Duomos vacíos de dioses que devanan mármol al cielo. El calor familiar y entrañable del catolicismo pagano y falso. Los brazos abiertos de la plaza de Bernini que cierran el Vaticano al acogimiento de la pobreza. La bondad dentífrica de los Papas. La nariz de pinocho que se yergue en sospecha de falo. La sonrisa oficial de La Mona Lisa, en verdad, en verdad, nunca comprobada. El negocio multitudinario de la Fontana de Trevi, que sólo asegura el regreso pagando. La posibilidad de Volare sólo si se gana el Festival de San Remo y el trovatore se llama, qué nombrecito, Domenico Modugno. El marrón escatológico y diarreico de la Nutella tentadora. La tentación incitante de la promesa pectoral de la Loren y la Lollobrigida. El cine irrepetible de tanto genio acabado en -i latina: Bertolucci, Fellini, Pasolini, Visconti. La mentira de la patria resuelta en la música eterna de Verdi. La música universal resuelta en la voz prodigiosa de Caruso o Pavarotti. La injusticia social del teatro a la italiana. La hondura trivial de la Comedia del Arte. El viaje desde los Apeninos hasta los Andes del Marco de Edmundo de Amicis buscando a una madre que no merece ser buscada. La patraña de la Mamma, que tanta inseguridad entraña. La efervescencia lúbrica de las mujeres y las infinitas capacidades amatorias de los machos. La exquisitez de la moda, idónea para Principessas sin Principados y para Latin Lovers que pilotan un Ferrari. Rojo, por supuesto. 

El actor Alberto Sordi
Ser italiano en España responde a una facilona, simpática y cruel retahíla de estereotipos que conforman una irisada -y hueca- pompa de jabón. Italia en España es el macarrón, son los macarrones y, sobre todo, la reyezuela de la gastronomía, la pizza, esa caricatura del magno bocadillo ibérico. Italia en España es el ramplón catenaccio futbolero y la pelusa de apellidos legendarios, tipo Maradona. Italia en España -país de holgazanes ocupados, gandules nobiliarios y perdularios cucañeros- es el vago ideal de la dolce vita y el supremo ideal del vago: el dolce far niente. Italia en España es cierta permisividad con el Fascismo, entendido como mucho menos malo que el Franquismo o el Nazismo, suavizado por sus veleidades futuristas. Italia en España es cierta permisividad con la Mafia, la Cosa Nostra, la Ndrangheta, quizá porque su maldad cierta se ha diluido en míticos filmes pero también en ínfimas películas violentas de serie B. Italia en España es una infinita Nápoles sureña con calles atestadas de ropa tendida, palabrotas y motorinos. 

Y, sin embargo, yo, humanista, hispanista, humanista hispanista que niega la italianidad porque tal cosa no existe, reconozco que los grandes artistas italianos han formado parte mollar de mi conocimiento, de mi área de confort de la Belleza. Porque esos grandes artistas italianos, claro, por ser tan grandes, ejercían de artistas mucho más que de italianos. Sólo voy a desplegar algunos ejemplos.

Belleza. Belleza absoluta crea Dante cuando en el Canto XIX del Infierno canta:

…yo nunca me aparto
de quien a mi silencio voz procura

Belleza. Belleza absoluta crea Petrarca cuando en la Canción CXXX canta:

Para el llanto nací y en llanto vivo,
y alimento mi pecho con suspiros;
mas no me quejo, porque en tal estado
es dulce el llanto más de lo creído

El gran Pavarotti
Belleza. Belleza absoluta crea Miguel Ángel cuando esculpe La Piedad. Cuando Miguel Ángel esculpe a la madre del Cristo la esculpe hermosamente, inverosímilmente joven. Una jovencísima madre indecible en su preciosidad porque cuida -y sólo cuida- al hijo frágil, ya muerto. De mármol blando y maternal, cuida. Trabaja de madre. Por eso se permanece en sublimación de juventud como sólo una madre sabe demorarse. Enamoradamente. Porque el amor embellece y retiene. Detiene. El tiempo detiene.

Belleza. Belleza absoluta. Belleza sabia -perdón por la redundancia- crea Italo Calvino cuando reflexiona sobre la escritura en El caballero inexistente:

Ponerse a escribir con ahínco no evita que llegue una hora en que la pluma sólo rasca polvorienta tinta, y no discurre ya ni una gota de vida, y la vida está toda fuera, fuera de la ventana, fuera de ti, y te parece que nunca más podrás refugiarte en la página que escribes, abrir otro mundo, dar el salto.

/…/

No está dicho que se salve el alma escribiendo. Escribes, escribes, y tu alma está ya perdida.


Belleza. Belleza absoluta. Belleza desoladoramente extraída de la absoluta fealdad crea Primo Levi. En La tregua recuerda a Hurbinek. Que

no era nadie, un hijo de la muerte, un hijo de Auschwitz. Parecía tener unos tres años, nadie sabía nada de él, no sabía hablar y no tenía nombre: aquel curioso nombre de Hurbinek se lo habíamos dado nosotros, puede que hubiera sido una de las mujeres que había interpretado con aquellas sílabas alguno de los sonidos inarticulados que el pequeño emitía de vez en cuando. Estaba paralítico de medio cuerpo y tenía las piernas atrofiadas, delgadas como hilos; pero los ojos, perdidos en la cara triangular y hundida, asaeteaban atrozmente a los vivos, llenos de preguntas…

/…/ 
Nada queda de él: el testimonio de su existencia son estas palabras mías.


Belleza. Belleza absoluta. Belleza grotesca. Película: I Due Nemici. Título traducido con brillantez al español como Su Mejor Enemigo. Segunda Guerra Mundial. Etiopía. O, mejor, Abisinia, 1941. Absurdo enfrentamiento militar entre David Niven, el irritante oficial gentleman, y Alberto Sordi, el capitán espantapájaros, el cómico, el ridículo soldado italiano que hace las cosas a la italiana. En un momento dado, en una secuencia ilimitada, ecuménica, afronteriza -ni italiana ni inglesa-, en una secuencia pura, puramente humanista, los dos enemigos que no son enemigos, que no quieren serlo, que reniegan de su recíproca alteridad, se dicen, se cantan estos versos elementales:


-Mi esposa me dijo que no le importaba que no fuera un héroe. Pero que volviera a casa.
-Procure usted complacer a su mujer.


La italianidad no existe. La imposible italianidad. Existen decenas de millones de italianos. Claro. Uno y otro y otro y otro y otro. Cada quien irresignable, gozosamente único. Pero no existe ninguna esencia italianista tipificadora, igualatoria ni reduccionista. Ni, mucho menos, ninguna esencia italianista mitificable. Peligrosísimamente mixtificable. Existen Dante y Petrarca y Miguel Ángel e Italo Calvino y Primo Levi y Alberto Sordi. Italianos. Sí. Pero radicalmente hombres. Hombres sin adjetivos. Sin gentilicios. Hombres que, cuando creaban, ejercían sólo como sólo hombres. Hombres que crearon como sólo hombres, desde su bendita condición de sólo hombres, la Belleza absoluta. La Belleza universal.